Posteado por: Ssíctor | 13/12/2011

Historia de un corredor transeuropeo

Muy buenas a todos!

Aprovechando que en wordpress se pueden alojar archivos a modo de servidor, os cuelgo un reportaje que he escrito para una asignatura de mi carrera. Todo está obtenido de fuentes fiables y oficiales, es un documento totalmente veraz. A muchos de vosotros os ayudará a entender un poco más lo que es el Corredor Mediterráneo, para que sirve y servirá, y cómo se llevará a cabo su construcción. He utilizado un encabezamiento de El País, pero NO se encuentra publicado ni en ese medio ni en ningún otro (al menos hoy a fecha de 13 de diciembre de 2011). Por favor, si tenéis alguna opinión o comentario interesante, no dudéis en escribirlo. Me irá bien recibir críticas para mejorar. Aquí tenéis el enlace: P6. Redacción de un reportaje (maquetación)

Gracias a todos y hasta pronto!

Ssíctor_

Posteado por: Ssíctor | 08/12/2011

Cuestión de cítricos

Siempre que escribo lo hago en estas condiciones, en la oscura y profunda noche. Será verdad que es cuando una cabeza piensa más. En fin, ¡feliz madrugada a todos!

La media naranja, el tesoro más buscado por cualquier persona antes incluso que el santo grial. Y, además, el origen del 90% de los problemas de cualquiera, segurísimo. El ser humano es algo que, entre otras cosas, necesita compañía, sentirse querido, apreciado por algunos otros seres humanos. Todos -o casi todos- buscamos esa alma gemela, esa persona en quien apoyarse cuando la vida te pone la zancadilla, esa persona en la que confiar tus secretos más ocultos, esa persona con la que compartir mil y una experiencias, y de todo tipo; todos -o casi todos- necesitamos esa alma gemela. Y sufrimos mucho por buscarla.

Es una tarea muy compleja, la de encontrar a tu media naranja. Hay de muchos tipos: dulces, amargas, superamargas, podridas, o la que es tu media naranja: la perfecta. Como las apariencias engañan, no creas conocer una naranja por cómo muestra su pulpa; llega hasta su corazón y saboréalo para conocer de qué árbol está hecha. Podrás impacientarte por no dar con la elegida, pero no podrás desesperarte por ello: el tiempo todo lo concede. Habrá momentos de frustración, quizá por haber sido engañado por una media mandarina que creías naranja. O tal vez de tristeza, debidos a encontrarte en cada esquina dos medias naranjas (o dos medias bananas, para no discriminar a nadie) que ahora son una entera y no comprender la razón por la cual no dar con la de uno mismo. Pero hay muchos árboles plantados y jamás hay que desistir con encontrar con el campo adecuado. La esperanza es lo último que se pierde, hay que ser fuerte y siempre, siempre, pensar que hay una recompensa. Ya llegará, que tarde lo que tenga que tardar; y, para ser fuerte, se necesita valor y una motivación. Así que siempre hay que tener un objetivo en la cabeza y echarle clementinas al asunto.

Hoy he hablado en clave más que cualquier otra cosa. Es atípico en mí y en este blog; normalmente mi ego hace acto de presencia con experiencias que me han sucedido. Además, este escrito es el típico consejo que le das a un amigo siendo uno mismo el que debería de aplicárselo. En fin, de todos modos he querido aprovechar esta oportunidad para metaforizar un poco sobre la búsqueda del amor verdadero, su doloroso proceso pero -sueño y deseo- su grato y buen desenlace. Lo que hasta ahora puedo concluir es que, por lo visto, todo es cuestión de cítricos.

Ssíctor_

Posteado por: Ssíctor | 31/10/2011

Esperanza sobre raíles

Saludos desde la bien entrada noche. El sueño comienza a acechar pero el aburrimiento todavía lo supera. Escribamos un poco, ya que estamos inspirados y tenemos algo que decir.

El pasado sábado 29 de octubre, la ACFEV organizó un viaje para visitar el Museo Nacional del Ferrocarril, en Madrid. Para ello fletó un tren que conectase Valencia con la mismísima estación de Madrid-Delicias y así poder darse a conocer un poco más a nivel nacional además de disfrutar de una agradable jornada ferroviaria. Tuve la suerte de asistir al viaje, madrugando mucho, pero tuve esa suerte. Y gracias que asistí, no me arrepiento de nada. Quiero contar un poco la experiencia del viaje y las impresiones que saqué.

Tras levantarme a las 4:45am y parar en Villarreal para recoger a un amigo, llegamos a Valencia, origen del viaje. Nos encontramos con los conocidos de la asociación y otros dos amigos que venían a propósito desde Barcelona, preparamos todo el equipaje y pusimos rumbo hacia la capital a las 6:46am. Tras echar un par de fotos desde las ventanas del Superman (para los que no seguíis el lenguaje técnico ferroviario es el mote que tiene el tipo de tren en el que viajábamos) tomamos nuestros asientos para relajarnos e intentar dormir un poco, puesto que quedaba rato aún para el amanecer y el disfrutar del paisaje. En Almansa el sol apareció por la llanura manchega, visitamos la cabina, y comenzamos a hablar y a establecer vínculos entre los más jóvenes allí presentes. Llegamos a Delicias, desplegamos una pancarta de la ACFEV, Canal9 nos filmaba al llegar, lanzamos una traca de bienvenida y visitamos el museo. Más tarde fuimos a comer a Chamartín, a un curioso bar llamado “Vía 22“. Y digo curioso porque pudimos comernos allí unos Intercitys, unos Talgos e incluso un Alaris! Y no, no hablo de trenes de hierro y chapa, sino de los bocadillos que ofrecían. Oye, ¡no todos los días se encuentra uno eso, es llamativo! Conocimos a más personas, compartimos un viaje en metro de vuelta a Delicias y al llegar esperamos al final de las jornadas. Lo que era una vía muerta hacia una estación abandonada convertida en un museo dejado de la mano de Dios, era aquella tarde un río con agua y peces, un pueblo en fiestas; algo totalmente vivo. Trenes arriba, trenes abajo, e incluso locomotoras de vapor! Esto en España no se ve casi nunca; fue algo muy emotivo de ver para un amante del ferrocarril con malas visiones de futuro. Luego llegó nuestro Superman, nos hicimos la foto de grupo, subimos al tren, bajamos y para casa. Con una sonrisa de oreja a oreja. ¿Por qué? Sigan leyendo.

Las esperanzas y vibraciones que tenía yo mismo, antes y después de hacer este viaje, no tienen ninguna semejanza. Antes observaba como la gente está totalmente despreocupada por la recuperación y conservación del ferrocarril, del poco caso que le hacen, de la dejadez que le muestran. Y esto, desde la perspectiva de un amante de los trenes que disfruta viajando en ellos, fotografiándolos, y que desea ser maquinista algún día, es muy triste; es ver como otros rompen una parte de ti.  Pero una luz de esperanza me ha alumbrado pues este sábado pasado he conocido a personas cuerdas, responsables, ambiciosas. Personas que saben que el ferrocarril español pasa por una de sus peores etapas, en la que se están eliminando líneas y estaciones convencionales por atender a la maldita alta velocidad; en una etapa en la que no se está haciendo nada para cambiarlo. Sí señor, todavía existen buenos aficionados dispuestos a mojarse un poco por conservar el ferrocarril y darlo a conocer para que no vuelva a recaer en la miseria. Estoy muy contento y alegre de saber que no estamos solos y que no somos los únicos “lumbreras” que ven que la cosa no va bien. La unión hace la fuerza y las amistades que ahora se forjan supondrán la división del trabajo más adelante. Estoy seguro que la cosa irá a mejor, sólo nos falta estrechar lazos y aprender la estrategia de algunos sabios que ya se hacen notar por la red.

En definitiva, lo que quiero compartir es que he recuperado el ánimo por resucitar el ferrocarril español, por apoyar y formar parte de proyectos de preservación y fomento del tren -como el vivido el pasado sábado y que muestra la fotografía-, y además, conocer a la gente que tiene el mismo pensar que un servidor, hacer buenas amistades. De momento me traigo de Madrid a tres a las que se suman otras dos desde Valencia y otras dos desde Barcelona. Hoy veo un poco más claro que el ferrocarril español tendrá un mejor reconocimiento que el que tiene a día de hoy. Y todo ello lo lograremos nosotros, los aficionados nativos, luchando con ganas y siempre con una sonrisa en la cara; porque, simplemente, esto es lo que nos mueve. Acabo aquí. Más adelante, cuando me de un arrebato de rabia, ya pondré en evidencia la enrome de estupidez por construir AVE, AVE y más AVE en la península. Pero eso ya es otro capítulo. Hoy quedémonos con eso: el mundo del ferrocarril en España puede tener solución, no está tan perdido: siguen existiendo generaciones de aficionados responsables, conscientes y motivados para cambiar el panorama actual.

Un fiel y orgulloso aficionado al ferrocarril,

Ssíctor_

 

PD: en la foto de grupo, mi cabeza sujeta la F de Renfe.

Posteado por: Ssíctor | 14/10/2011

Nuestro banco en el Túria

El pasado me persigue, me acecha. Aquel maravilloso pasado.

Hubo un día en el que mi corazón latió de una forma que nunca antes había notado. El edificio de Correos se levantaba junto a nosotros mientras exhalábamos tímidas palabras. Sonrisas se desprendían de nuestros rostros a la par que nos agarrábamos al otro con las manos, paseando por un adormecido Ribalta. Todo era perfecto, no había sitio para los peros. Hubo un día que fue inolvidable; hubo un día que será inolvidable. Y, por desgracia, por el destino, por haber tenido malas cartas, o por no haberlas sabido jugar bien, tras un año todo esto sólo son recuerdos, imágenes mentales que se pasean por mi sesera, y que yacen en el fondo del mar, encadenadas a una roca hundida e inamovible; el primer pedazo que se desprende de mi corazón.

Me lamento por algo que no tuve, que no llegué a tener, algo que -muy probablemente- a la larga habría acabado mal. Pero el ser humano es muy curioso, muy inconformista, y me hubiera gustado conocer el nudo de la que no fue nuestra historia.

Siempre te recordaré, del mismo modo a nuestro banco en el Túria, a nuestros viajes hacia la periferia, a tu encantadora maleta roja y a nuestras inciertas despedidas en la estación.

En una fecha tan significativa para mí, hoy necesitaba escribir algo. Un cachito más en este libro de emociones a fascículos.

Buenas noches, feliz octubre.
Ssíctor_

Posteado por: Ssíctor | 28/06/2011

Billete de vuelta

Cómo están las cosas, de desordenadas, en mi cabeza para escribir dos veces tan seguidas. Mareee

He vuelto a caer en el hechizo de la música, la música del pasado, el pasado que no se olvida por haber sido tan memorable. No me remonto mucho más de ocho meses, cuando todo empezaba, cuando mi nueva vida florecía ante mí prometiéndome buenos retos; sobretodo los que no son estudiantiles. Qué recuerdos… Tanto que fue y tan poco que es ahora.

Cuánto dolor, ni me lo esperaba. Y -por suerte o por desgracia- yo no pude hacer nada para cambiarlo, las cosas suceden así porque suceden, a veces algo tiene que pasar porque así lo ha dictado el destino o quien quiera que fuere. Es triste y las pagamos, las decisiones que se tomaron hace ya un tiempo. La única solución es distraerse de ese pasado, porque es imposible de borrar. Imposible, después de haber sido tan y tan bueno. Sigo diciendo que el causante de mis penas es que no evoluciono favorablemente sino que involuciono, voy hacia atrás, me sentía mejor en octubre de 2010 que en junio de 2011. Y mira que intento comprender que no me falta de nada -o casi de nada- pero no hay manera: recaigo en las épocas mejores de mi memoria.

Voy a dejar de hablar en clave. Valencia. Civis de las tres. Edificio con una fachada que dibuja la cifra 202 en Chilches. Maleta roja; su preciosa maleta roja. Nord, Bailén. Un billete de metro al extrarradio. Una sonrisa llena de incertidumbre al despedirse. Un viaje de vuelta con reflexión. Túnel, calle, transbordo. Pont de fusta, Tarongers. La facultad. El viaje por autovía hasta Morella. El mensaje al paso por La Vall. La niebla del puerto de montaña. Sonando Firework y Angels. No consigo distraerme, del mismo modo que lo es olvidar también distraerse es imposible. Ojalá pudiera repetir tal recuerdo, tan bello recuerdo de una tarde de viernes, en octubre. Qué tiempos aquellos.

A pesar de que tengo mis sentimientos completamente volcados en estos cristales rotos, que no confundan a nadie: no busco el mismo tipo de sonrisa. Las personas y las cosas se pueden querer de distintas maneras. Que no os engañe mi rojiza melanocolía.

Muchos nudos tuve por ese entonces en mi cabeza. Nudos que durante un tiempo siguieron apretándose y nudos que se desvanecieron con el paso del tiempo. Intentaré no volver a crearlos e intentaré conformarme con lo que tengo. Me quedaré con lo bueno, tal y como he hecho hasta ahora. Aunque sea doloroso recordarlo, es la mejor parte de las escapadas a Valencia. Valencia… tengo ganas de volver a deambular por ella.

Acabo ya. No podía dormir y en el momento menos indicado ha sonado Nightwish haciéndome retornar ocho meses atrás, cuando desde la ventana del autobús a la universidad, vivía todo lo “encursivado” más arriba.
Lo echo de menos.
Te echo de menos.
Echo de menos tu sonrisa, ya atesorada para siempre en mi corazón.

Ssíctor_

PD: suena Angels.

Posteado por: Ssíctor | 23/06/2011

Melancólica retrospectiva

Por lo visto sólo me digno a escribir cuando el cupo de mis emociones llega a un nivel extremadamente alto… En fin, vamos allá.

Empecemos por el principio. Quién me iba a decir a mí hace un año dónde estaría viviendo, qué estaría estudiando, con quién compartiría mis hazañas. El tiempo corre, muy veloz, siempre lo hace.  Por estas mismas fechas de 2010 estaba aferrado en Barcelona, escapándome con amigos a la playa, viviendo la verbena fuera de casa con otros tantos, comparando notas de selectividad y, por desgracia, resignándome a poder estudiar Comunicación Audiovisual. No obstante, el verano prometía muchísimo, con toda una semana viajando a través de España en tren y disfrutando de las noches de fiesta morellanas. Todo cambia, este año todo es diferente, y nos acordamos de estos cambios por insignificantes -aunque vitales- cosas; por ejemplo una canción, o dos yo tres, o todo un disco entero. Echo en falta esos ambientes.

Mi melancolismo, el hecho de guardarle al pasado un gran hueco en mi mente y en mi corazón, hace que me entristezca, en días como hoy. Esas grandes expectativas por todo lo que te rodeaba de hace un año, se han cumplido, sí, pero echas de menos esa sensación de tenerlo todo por delante. La vida no es una estación a la que se llega, es un tren en el que uno va inmerso. Esto es lo mismo: una vez logrado lo que querías, lo disfrutas, sí, pero no hay nada más, el reto se ha cumplido. Se podría decir que lo que me faltan ahora mismo son retos, expectativas en algo.

Me preocupa estar quejándome de mi situación actual, que en realidad no podría ser mucho mejor, pero siempre hay matices y matices. Y esos matices son las cosas que hacen de la vida un lugar apacible. Noto que me falta algo, y no descarto que sea esa media naranja que todos buscamos. Necesito llenar ese hueco, debo esforzarme para lograr que alguien lo tapie. Pero la búsqueda es cansada, frustante, agotadora y a veces fracasada.

En momentos como este, desearía trasladarme a años como el 2008, e incluso el 2006; muy buenos años para el Ssíctor aficionado. Empezar a conocer a buenas personas que más tarde se convertirían en amigos, descubrir experiencias fabulosas merodeando en ciudades como Zaragoza o la simple Castelldefels. Ante mí se abría un mundo que desconocía: el de los amigos de afición, con los que huír a cualquier lado sin importar qué filmar -no fotografiar sino filmar- porque lo único que nos importaba era divertirnos y matar una aburrida y extraña tarde de domingo. Qué tiempos más bellos e inocentes… Quizá mi afán por no olvidar esas épocas, e incluso por querer plantarme de pleno en ellas, sea porque temo al futuro, porque no sé que me depara, porque me falta valor para afrontarlo o esfuerzo para diseñármelo a mi manera. El primer asalto ha comenzado: el verano. Debo buscarme retos, plantearme desafíos para tener algo que hacer. Y es que es la distracción la única manera de echar el cerrojo al pasado, no acordándote de él por tener mejores cosas que hacer. Confío en que alguien me ayude a construir esos retos, a alzar mi propio (o nuestro) verano.

Todo cambia, para bien o para mal. Y la instrucción sigue siendo la de avanzar. Es complicado hacerlo con tantos recuerdos en el baúl, y tan buenos en comparación con los actuales. Pero si el esfuerzo es el doble, la superación también lo será, y también la satisfacción. Así que voy a hacerme una lista de tareas que cumplir para estar entretenido y de paso miraré qué puedo hacer este verano, con qué medios, con qué compañía -sobretodo con qué compañía que es lo primordial, igual que hace cinco años- y a qué destino; que con suerte no serán pocos. De momento ya he visto Toledo y no me importaría volver a hacerme pasar por turista italiano. El tiempo lo dirá.

Con muchos sentimientos revoloteando por mi cabeza y comenzando a avanzar,

Ssíctor_

Posteado por: Ssíctor | 23/05/2011

Sobre ruedas

La semana pasada, en la última clase de inglés, me percaté de que hace mucho que no me paso por aquí. No obstante, hoy seré breve.

Conocéis -enlazando con la universidad de nuevo- que existen las clases teóricas y las clases prácticas, ¿no? Bien, pues esto es un adelanto, es la “práctica”. Ya explicaré todo lo que tengo que explicar más adelante, cuando esta insoportable pereza/estrés/cansancio/pereza/agotamiento/pereza/llámalo “x“, desaparezca de mí.

En definitiva: que ya voy sobre ruedas.

Estoy muy feliz y satisfecho. Ahora sólo falta aprender a no-conducir como un dominguero, y más en Castellón que los hay a patadas. Quién iba a decir que podría ir a los exámenes en coche, JÁ! En fin… 12Bis, lo siento mucho. Lo nuestro era complicado desde el principio, me llevabas media hora interminable dos veces cada día hasta la uni, y lo nuestro no tenía futuro. Te abandono. Bueno, vale ya de gilipolleces, va. Sobretodo me quedo -reflexionando y cuestionándolo todo, como siempre he hecho y haré- con que esto es otro tick que añado a la lista de mi vida.

That’s all. Good night, students.

Ssíctor_

Posteado por: Ssíctor | 08/03/2011

Lluvia

Hoy llueve. Muy pocas veces veo llover y eso me recuerda ocasiones de antaño en que también llovía. Un antaño que nada tiene de parecido con el ahora; me alegro por ello.

Las cosas cambian, las situaciones cambian, las rutinas cambian, las emisoras de radio cambian, las personas cambian -o descubres que siempre han sido así-… pero eso significa que la vida sigue. Para bien o para mal todo evoluciona, es imposible evitar el paso del tiempo, y el juego consiste en saber adaptarse: la vida es un reto con pantallas que superar. García Márquez tiene una cita muy valiosa y acertada que dice así:

Nadie merece tus lágrimas, y quien las merezca no te hará llorar.

Hay que tenerla presente en algunos de los obstáculos que el destino coloca a nuestro paso, hay que aprender a ser fuerte y a mirar atrás sólo para guiarnos cara el futuro. Puede llegar a ser frustrante que algunas piezas del puzzle de nuestra vida se rompan o se pierdan, pero jamás hay que rendirse a la hora de buscar otras que las suplan; tarde o temprano, todo llega, sólo hay que ser paciente. Quién me iba a decir a mí hace un año que estaría estudiando en la universidad, además Comunicación pero encima viviendo en Castellón y a la espera de saber si trabajaré de maquinista en verano. Muchos sueños cumplidos, añadiendo los amigos que han cuajado tan hondo en mi ser en tan poco tiempo.

Sigo teniendo una lista de cosas de las que desahogarme, pero no encuentro el momento apropiado. Poco a poco las iré eliminando de la lista con el día a día, que es más sano. Y si no, espero encontrar pronto a esa doncella de la que hablaba Márquez para que me ayude a ordenar mi cabeza y mi corazón.

 

Ssíctor_

PD: antes he hablado de cambios, aquí va uno físico que vale por psicológico, también.

Posteado por: Ssíctor | 25/01/2011

Próxima entrada, tren…

El destino vuelve a hacer de las suyas.

La historia se repite, con pocas variaciones, pero al fin y al cabo sigue habiendo víctimas. No sé como expresarme sin provocar repercusiones. Puedo decir que estoy empezando a perder la confianza en el amor, que vuelvo a ser su víctima ingenua y que mi corazón ya ha sufrido bastante como para que sigan jugando con él. Durante tantos años de soltería, me preguntaba por qué los de mi alrededor tenían tantas preocupaciones acerca de sus amoríos, un “no saber qué hacer” lleno de sufrimiento por culpa de otra persona. Ya lo entiendo.

El amor no es un juego, lo hemos oído en películas, en libros, en vulgares pero acertadas páginas de Facebook… y la gente no se entera. No se le puede enseñar “el rosco” a una persona, dárselo a probar y seguidamente arrebatárselo; y no hablemos si además se le permite ver como otro se lo come. Es cruel, inmoral y de gente poco cauta que no le preocupa más que uno mismo. Al fin y al cabo, eso quiere decir que esa persona no merece tener esa pareja tan cuidadosa y llena de buenas intenciones.

El problema, además, no sólo es la ruptura de un corazón inocente, del dolor que causa el desamor, sino el sentimiento de culpabilidad que se le crea a la víctima, ese “qué habré hecho mal” para acabar separado de mi “media naranja”. No hay que dejar que eso ocurra, tú no has tenido la culpa de lo que te ha pasado; tu no has tenido la culpa de lo que ha pasado. Si hay personas que descuidan sus actos y crean falsas esperanzas a los demás, es un problema suyo, ya se lo encontrarán más adelante, cuando acaben solas por la desconfianza que le han creado a la gente, por haberles hecho partícipes de un juego en el que siempre acaban malheridos. Todos tienen su merecido, por lo que hay que olvidarse del asunto, no sentirse culpable de lo ocurrido y dejar que el tiempo mueva ficha contra los y las rompecorazones.

A estas alturas y después de lo sucedido en los últimos tres meses, solo me queda pensar que si mi destino ha impedido que comparta mi vida con esa persona que apuñaló mi corazón, será porque alguien mejor está por llegar. O dicho metafóricamente, si ese expreso ha decidido saltarse la acogedora y bella estación donde espero paciente, será porque un mejor tren me ofrecerá subir a bordo para compartir mi viaje con él.


Levantándose del suelo con la cabeza bien alta y sin dejar de avanzar,

Ssíctor.

Posteado por: Ssíctor | 09/01/2011

Knock-knock

Creo que el amor está llamando a mi puerta. Debo decidir si realmente es amor y si debo abrirle la puerta; en el peor de los casos, si huye, siempre puedo ir a llamarle yo.

Solo eso.

Ssíctor_

Entradas antiguas »

Categorías

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 145 seguidores